El Hechizo de Atenea: Una Traición Entre Sombras y Celos

Atenea, una mujer acostumbrada a conquistar a quien quisiera, siempre lograba atraer a los hombres con solo una sonrisa o una mirada intensa. Sin embargo, su mundo se tambaleó cuando conoció a Gabriel, un estudiante universitario leal a su novia, Nieves. Para Atenea, el rechazo fue un golpe inesperado, y su orgullo herido despertó en ella un deseo de venganza. Decidió usar métodos oscuros para desestabilizar la relación de Gabriel y Nieves, aprovechando la magia en la que confiaba para conseguir sus fines.

Atenea ideó un plan meticuloso: usó su propio sudor como elemento del hechizo y lo colocó sobre su nombre en una lista de trabajo grupal de la universidad, en la cual aparecían los nombres de cuatro compañeros: Samael, Gabriel, Lila y Atenea. Al ver la lista, Nieves sintió una extraña conexión con el nombre de Atenea. Los celos comenzaron a consumirla sin razón aparente. Pronto, empezó a obsesionarse con la idea de que Gabriel tenía sentimientos ocultos hacia Atenea, aunque él le juraba una y otra vez que eso no era cierto.

Cada día, los celos de Nieves se volvían más insoportables. Acosaba a Gabriel con preguntas y hasta comenzó a investigar todo sobre Atenea, como si desentrañar sus secretos pudiera liberarla de la angustia que sentía. En su desesperación, incluso amenazó con matar a Atenea si alguna vez descubría una infidelidad. Gabriel, incapaz de comprender la intensidad de la reacción de Nieves y sabiendo que él era fiel, intentaba calmarla y posponía una ruptura para evitar que la situación empeorara.

Pero el hechizo de Atenea surtió efecto; Gabriel, en medio de la tensión constante, comenzó a ver a Atenea de una forma idealizada, atraído por su misterio.

La relación entre Gabriel y Nieves finalmente colapsó, y él se encontró solo, vulnerable y cautivado por la imagen que Atenea había cultivado en su mente.


Finalmente, Atenea tomó su venganza de la manera más calculada posible. Aprovechó el estado emocional de Gabriel para hacerle creer que ella compartía su atracción, solo para luego acusarlo de acoso y difundir rumores sobre su estabilidad mental. Gabriel quedó aislado y desacreditado, con una reputación destruida que cargó durante años.

Pasaron más de veinte años hasta que Gabriel, reflexionando sobre los eventos pasados, comprendió la verdad detrás de la malicia de Atenea y el hechizo que había afectado su vida. Ahora, con claridad y nuevas fuerzas, se propuso devolverle a Atenea lo que ella le había hecho, buscando justicia por las heridas profundas que había sufrido en su juventud.